¡Sin baterías!

¿Es mejor que presione un botón? ¿O que sepa cómo construir una torre de dos niveles?

Siempre había pensado que las personas al nacer vienen tabula rasa, es decir, una tablilla sin inscribir, algo así como un libro en blanco, con hojas listas para ser escritas con nuevos conocimientos para nutrirnos en todos los aspectos de la vida. Y resulta, que nacemos con unas capacidades que está esperando a ser desarrolladas a lo largo de nuestra primera infancia y que en la futura adultez nos servirá para ser autónomos e independientes y felices.

María Montessori, en su libro The Absorbent Mind traducido como La Mente Absorbente destaca que “el niño tiene con el ambiente una relación distinta de la nuestra. Los adultos admiran el ambiente, pueden recordarlo, pero el niño lo absorbe. No recuerda las cosas que ve, sino  que estas cosas pasan a formar parte de su síque; encarna en sí mismo las cosas que ve y oye. La mente absorbente del niño. Página 87.

Si desglosamos detalladamente estas líneas de Montessori nos daremos cuenta que influye el ambiente que preparemos en casa para el niño, por ambiente entendemos el lugar donde ese niño pasará la mayor parte de las horas del día con su cuidador.  Que todo lo que tenga en ese ambiente como son los juguetes pasarán a formar parte de su construcción interna ya que como ella dice no las recuerda sino que pasan a formar parte de su mente.

Entonces , me viene a la cabeza, que tenemos la falsa concepción de que un juguete que haga ruido, sea brillante, con colores muy vivos es lo mejor para estimular a un bebé.

¿Realmente ayudan?

Pensemos por un momento al momento de escoger un juguete, ¿realmente estoy estimulando el desarrollo del cerebro del niño con ese juguete/juego para que se desarrolle? ¿Qué aprende mi hijo/a con este juguete, quizá solo a presionar un botón?

Juguetes y juegos son herramientas

El 75 por ciento del desarrollo del cerebro ocurre después del nacimiento, por ende todas las actividades en las que participan los niños estimulan e influencian en el diseño de las conexiones entre las células nerviosas.

Jugar es el trabajo de los niños, los juguetes son sus herramientas. Los juguetes ayudan a los niños a averiguar cómo funcionan las cosas, a tener nuevas ideas, a conseguir fuerza y control muscular, a usar su imaginación, a resolver problemas y a aprender a cooperar con los demás.

¡Sin baterias, por favor!

Quiero aclarar que no estoy en contra de los juguetes que tienen baterías, son juguetes o juegos que en mi opinión deben usarse con moderación y que podemos presentarlos a los niños en edades más avanzadas después de los 6 años.

Los juguetes son parte fundamental de la vida de los niños. Les acompañan y ayudan en su desarrollo tanto a nivel motor, como de relación. Considero que según las edades de los niños hay variedad de juguetes que les ayudan a desarrollar sus capacidades.

  • De 0 a 3 años: Juguetes para encajar, libros de texturas, pelotas, cubos de actividades, coches, trenes y camiones  que puedan empujar, cargar y vaciar. Pinturas de dedos, arcilla y plastilina. Como parte de jugar, podemos leerles un cuento de los de toda la vida o creales pequeñas historias utlizando sus nombres, por ejemplo podemos crear un cuento con lo que hace cada día desde que se levanta hasta que se acuesta y así aprende poco a poco vocabulario.
  • De 3 a 6 años: rompecabezas o puzzles, juegos de construcción (tipo lego, playmobil), libros, material para dibujar, construir. Juegos de roles (médicos, maestros, familia)
  • De 6 a 12 años: Desde los 6 hasta los 9 años, buscaremos juegos donde se desarrollen habilidad, creatividad, destreza y capacidad creadora, además, donde tengan que cumplir normas de equipo. A partir de los 9 hasta los 12, bicicletas, juegos de preguntas y respuestas de distintas materias, rompecabezas, juegos de coleccionar objetos. En esta etapa reforzamos al niño y comenzamos a que busque sus aficiones a través de los deportes o distintas actividades que fomentan el ocio.
  • A partir de los 12 años: La principal tarea aquí como padres es la construcción de la propia identidad de su hijo. Es la ejecución de su proyecto vital en el camino de convertirse en adulto, por tanto, es tanto o más importante que le ayudes a conseguir superar las distintas etapas de forma positiva.

Para concluir, como observamos en estos juegos o juguetes que les propongo no hemos necesitado de las baterías, puesto que son nuestros hijos quienes tienen ¡las baterías!, ya que su energía y vitalidad por conocer y aprender los llevan a querer hacer y hacer más cosas cada día. Ellos están a la espera de conocer, construir y formar parte del entorno en el que viven.

Me despido con un proverbio chino muy conocido.

“Regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida.”

Ysomar Méndez

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