Método Montessori: una alternativa educativa vigente

El método Montessori, educativo alternativo basado en las teorías del desarrollo del niño ideadas por la educadora italiana María Montessori a finales del siglo XIX y principios del XX. Su libro El método Montessori fue publicado en 1912.

Esta cita dice mucho acerca del “deber ser” educativo. Queremos niños empoderados, autónomos e indiependientes de pensamiento y obra, sin embargo, les queremos educar de forma rígida y considerando que todos son iguales y que deben pensar igual en el mismo momento; y nos olvidamos de que la educación es tarea de los padres y la formación que reciba en el aula.

«El niño, con su enorme potencial físico e intelectual, es un milagro frente a nosotros. Este hecho debe ser transmitido a todos los padres, educadores y personas interesadas en niños, porque la educación desde el comienzo de la vida podría cambiar verdaderamente el presente y futuro de la sociedad. Tenemos que tener claro, eso sí, que el desarrollo del potencial humano no está determinado por nosotros. Solo podemos servir al desarrollo del niño, pues este se realiza en un espacio en el que hay leyes que rigen el funcionamiento de cada ser humano y cada desarrollo tiene que estar en armonía con todo el mundo que nos rodea y con todo el universo». Maria Montessori

La metodología Montessori tiene una sólida y fundamentada trayectoria desde hace más de 90 años.

Según María Montessori, los niños absorben como “esponjas” todas las informaciones que requieren y necesitan para su actuación en la vida diaria. El niño aprende a hablar, escribir y leer de la misma manera que lo hace al gatear, caminar, correr, etc, es decir, de forma espontánea.
Con el método Montessori los niños aprenden a leer, escribir, contar y sumar antes de completar los 6 años.

Los principios fundamentales de la Pedagogía Montessori están basados en: la autonomía, la independencia, la iniciativa, la capacidad de elegir, el desarrollo de la voluntad y la autodisciplina. Otros aspectos abordados en ésta metodología son: el orden, la concentración, el respeto por los otros y por el mismo.

Leonor March Juan, quien forma parte de Madrid Montessori School dice que los educadores Montessori son los responsables de preparar un entorno que se adecue a las necesidades evolutivas de los niños. El educador observa al niño de cerca y lo guía hacia materiales que no resulten ni demasiado avanzados ni demasiado fáciles para el momento en que se encuentre. El ritmo de cada niño es primordial: nunca se le fuerza o retiene; nunca se le interrumpe o distrae; nunca se le juzga o compara a otro.

Los materiales se encuentran en estanterías bajas, permitiendo a los niños acceder a ellos libremente, siguiendo sus ritmos e intereses. Al trabajar con un material durante semanas o meses, el niño se hace consciente de su capacidad para solucionar problemas y completar tareas. Descubre en el proceso el placer por aprender.

En un aula Montessori, los materiales invitan al niño a hacer esto a su propio ritmo, según sus ciclos e intereses. “La mano es el instrumento de la mente”, decía María Montessori, y vemos como este concepto se materializa al observar a los niños manipular una y otra vez los materiales, sacándoles el máximo jugo y sus propias conclusiones sobre el mundo que les rodea. De 0 a 3 años, los niños son exploradores inconscientes de su entorno. De 3 a 6 años, entran en una exploración consciente del mismo.

En este método los sujetos desempeñan un papel activo, debido a que son ellos mismos los que tienen que construir su propio conocimiento. Pero siempre orientado por el docente, haciendo que el educador ejerza una figura de guía que capacite el aprendizaje del niño, ya que se valora la participación de cada individuo, no dejando lugar a que haya competencias entre ellos.
Uno de los elementos indispensables en este método es la movilidad. En él, el niño tiene la oportunidad de tocar, mover y cambiar de lugar objetos relacionados con la actividad que en ese momento se está realizando con las manos. Si el niño se confunde no será castigado, debido a que la equivocación forma parte del aprendizaje. Y como consecuencia, es importante que se lleve a cabo un seguimiento continuo del desarrollo del niño.
A continuación, los principios filosóficos del método Montessori son:

  1. Los períodos sensitivos

Los períodos sensibles son aquellos donde los niños aprenden con mayor facilidad, además de interaccionar con la realidad. Estos períodos son limitados por el carácter del niño. Los principales periodos sensitivos son: lenguaje, orden, percepción sensorial de la vida, movimiento e interés por los aspectos sociales.

  1. La mente absorbente de los niños

La mente del niño es comparada con una esponja, debido a que poseen una capacidad infinita de adquirir conocimientos. Pero para que se produzca un buen desarrollo de las capacidades, es necesario que obtenga una ayuda al inicio de su etapa.

  1. La libertad y disciplina

Para que el niño aprenda a crecer, necesita libertad y buena disciplina, algo que se consigue a través del esfuerzo y el trabajo. Solo así, el niño adquirirá poco a poco una buena libertad.

  1. Autonomía

El niño debe adquirir criterio propio, necesario para tomar sus propias decisiones. Pero para ello, en un principio necesita la ayuda continua de un adulto que le ayude a adquirir esta forma de pensar.

  1. Aprender haciendo

Es necesario que el niño aprenda a través de la realización de actividades y manualidades utilizando el movimiento y los sentidos.

  1. Las diferencias individuales

Cada niño aprende a un ritmo diferente, de tal forma que los que tienen un ritmo rápido se sienten desmotivados y generan indisciplinas. Por ello, es necesario respetar el ritmo de cada individuo para que el aprendizaje sea eficaz.

  1. El ambiente preparado

Se trata de un ambiente especializado que favorezca el aprendizaje del niño respondiendo a sus necesidades. Las características de este ambiente le permiten desarrollarse por sí mismo sin necesidad de obtener ayuda por parte de los adultos. Los materiales existentes están adaptados según las circunstancias o actividades que se estén realizando.

  1. El rol del adulto

El adulto es un observador consciente de todas las dificultades del niño, por lo que el verdadero educador debe cultivar la humildad para acompañar al niño. Hay que conseguir el aprendizaje y el desarrollo personal.

  1. Importancia del material

Para fortalecer el aprendizaje se necesitan materiales que ayuden a despertar una motivación en el niño y así mejorar su desarrollo psicológico.[1]
En conclusión, María Montessori concibe el aprendizaje infantil como un proceso que debe iniciarse en edades tempranas, puesto que es el momento en el que el niño lo asimila mejor.

Según ella, los conocimientos deben ser adquiridos a través de su razonamiento. En el proceso de aprendizaje es importante despertar la motivación y la creatividad del niño construyendo su propio conocimiento sin verse influenciado por los demás. Sin embargo, para adquirir su conocimiento es necesario que primero tenga una idea de los conocimientos básicos, por ello Montessori cita la siguiente frase: “Nunca hay que dejar que el niño se arriesgue a fracasar hasta que tenga una oportunidad razonable de triunfar”. Por todo ello, es necesario potenciar las capacidades del niño para que se convierta en un ser independiente, seguro y equilibrado teniendo en cuenta que es el propio sujeto quien marca el ritmo del aprendizaje.

Ysomar Méndez

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