¿Nuestros hijos y la frustración?

Comencemos definiendo a  la frustración como una respuesta emocional común a la oposición relacionada con la ira y la decepción, que surge de la percepción de resistencia al cumplimiento de la voluntad individual. Cuanto mayor es la obstrucción y la voluntad, mayor también será probablemente la frustración. La causa de la frustración puede ser interna o externa. Definición tomada de Wikipedia.

Tolerar la frustración nos permite enfrentarnos con éxito a la vida. La baja tolerancia a la frustración nos causa enojo, depresión e incapacidad ante cualquier molestia o problema y provoca la evitación o mala solución de los mismos.

La frustración en los niños

He escrito que todas las emociones y manifestaciones de nuestros hijos son oportunidades para obtener herramientas saludables para gestionar su vida adulta.

La frustración es una de esas emociones con las que lidiamos a diario, ya que como dice Silvia Russek en un artículo sobre la poca tolerancia a la frustración, la define como el sentimiento que surge cuando no logramos nuestros deseos.

Penelope Leach, psicóloga en desarrollo infantil nos dice que los niños comienzan a partir del año de edad a desarrollar el sentido de ser una persona independiente con derechos personales, preferencias y estrategias. Pero a esta edad, es difícil manejar la vida. Un niño pequeño no entiende las cosas muy bien todavía; a menudo quiere hacer cosas que los adultos no pueden permitir, y además es muy pequeño y físicamente incompetente. Esta psicóloga además explica que la frustración puede causarse debido a: los adultos, los otros niños, por objetos y por propio su cuerpo y su tamaño. Puedes leer el artículo completo aquí.

¿Sabemos la fuente?

Una idea para definir la fuente de donde proviene la frustración, puedes realizarte algunas preguntas que ayuden a resolver la causa.

  • ¿Está demasiado cansado?
  • ¿Tiene un horario con muchas actividades?
  • ¿Le estamos exigiendo demasiado?
  • ¿Sabe identificar el niño la frustración?

Con esta última pregunta, volvemos al principio de la Disciplina Positiva que enseñemos habilidades para la vida adulta. Siempre de forma positiva y con expresiones de empoderamiento le enseñaremos a nuestros hijos a reconocer esta emoción.

Ayudemos a nuestros hijos a validar sus emociones

Una técnica que he leído que funciona con el reconocimiento y validación de las emociones de nuestros hijos son las preguntas. Por ejemplo, Juan, ahora mismo no puedes jugar a la pelota. Sé que estás enfadado… ¿quieres explicarme que sientes? La he tomado de un artículo escrito basado en la Disciplina Positiva y en como se deben validar las emociones de los niños. Puedes leer el artículo completo aquí.

También podemos enseñarles

Dando ejemplo:La actitud positiva de los padres a la hora de afrontar las situaciones adversas es el mejor ejemplo para que los hijos aprendan a solventar sus problemas.

Técnicas de relajación: ya que todos hacemos frente de una forma más positiva si estamos relajados.

No darle todo hecho. Si se le facilita todo al niño y no se le permite alcanzar sus retos por sí mismo, es difícil que pueda equivocarse y aprender de sus errores para saber cómo enfrentarse al fracaso.

Marcarle objetivos. Hay que enseñar al niño a tolerar la frustración poniéndole objetivos realistas y razonables, pero sin exigirle que se enfrente a situaciones que, por su edad o madurez, sea incapaz de superar.

Aprender a tolerar la frustración facilita que nos enfrentemos con éxito a la vida. Por ello, cuanto antes aprendamos, mejor.

Ysomar Méndez

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